lunes, agosto 22, 2011
Homilía de la Misa de envío en el aeródromo de Cuatro Vientos
martes, enero 25, 2011
Ir tan de prisa en la vida.
Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda
velocidad en su auto Jaguar ultimo modelo, sin ningún tipo de precaución. De
repente sintió un estruendoso golpe en la puerta, se detuvo y al bajarse vio
que un ladrillo le había estropeado la pintura, carrocería y vidrio de la
puerta de su lujoso auto. Se subió nuevamente, pero esta vez lleno de enojo dio
un brusco giro de 180 grados; y regresó a toda velocidad al lugar donde había
visto salir el ladrillo que acababa de desgraciar lo hermoso que lucía su
exótico auto.
Salió del auto de un brinco y agarró por
los brazos a un chiquillo, empujándolo hacia el auto estacionado le gritó a
toda voz: "¿Qué rayos fue eso?, ¿Quién eres tú?, Qué crees que haces con
mi auto?". Y enfurecido, casi botando humo, continuó gritándole al
chiquillo: "¡Es un auto nuevo, y ese ladrillo que lanzaste va a costarte
muy caro!, ¿Por que hiciste eso?".
"Por favor, señor, por favor. ¡Lo
siento mucho!, no se que hacer", suplicó el chiquillo. "Le lancé el
ladrillo porque nadie se detenía"... Las lágrimas bajaban por sus mejillas
hasta el suelo, mientras señalaba hacia un lugar cercano del auto estacionado.
"Es mi hermano", Le dijo. “Se
descarriló su silla de ruedas y se cayó al suelo... y no puedo
levantarlo". Sollozando, el chiquillo le preguntó al ejecutivo:
"¿Puede usted, por favor, ayudarme a sentarlo en su silla?, está golpeado,
y pesa mucho para mi solito...soy muy pequeño".
Visiblemente impactado por las palabras del
chiquillo el ejecutivo tragó grueso el taco que se le formó en su garganta.
Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al joven
del suelo y lo sentó nuevamente en su silla; y sacó su pañuelo de seda para
limpiar un poco las cortaduras y la suciedad que cubría las heridas del hermano
de aquel chiquillo tan especial.
Luego de verificar que se encontraba bien,
miró al chiquillo y este le dio las gracias con una sonrisa que no tiene
posibilidad de describir nadie... "Dios lo bendiga, señor...y muchas
gracias" le dijo.
El hombre vio como se alejaba el chiquillo
empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano, hasta llegar
a su humilde casita. El ejecutivo aún no ha reparado la puerta del auto,
manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo... para recordarle el no ir
por la vida tan de prisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que
preste atención.
Tu escoges: Escuchar el susurro... o el
ladrillazo!
Regando mi jardín
Tomado del Libro. La familia un jardín.Había una joven muy rica, que tenia todo, un marido maravilloso, hijos
perfectos, un empleo que le daba muchísimo bien, una familia unida.
Lo extraño es que ella no conseguía conciliar todo eso, el trabajo y los
quehaceres le ocupaban todo el tiempo y su vida siempre estaba deficitaria en alguna área.Si el trabajo le consumía tiempo, ella lo quitaba de los hijos, si surgían
problemas ella dejaba de lado al marido... Y así, las personas que ella
amaba eran siempre dejadas para después.
Hasta que un día, su padre, un hombre sabio, le dio un regalo: Una flor rarísima, de la cuál sólo había un ejemplar en todo el mundo. Y le dijo: Hija, está flor te va a ayudar mucho, ¡más de lo que te imaginas!
Tan sólo tendrás que regarla y podarle de ven en cuándo, y a veces conversar un poco con ella, y ella te dará a cambio ese perfume maravilloso y esas maravillosas flores.
La joven quedó muy emocionada, a fin de cuentas, la flor era de una belleza sin igual.
Pero el tiempo fue pasando, los problemas surgieron, el trabajo consumía todo su tiempo, y su vida, que continuaba confusa, no le permitía cuidar de la flor. Ella llegaba a casa, miraba la flor y las flores todavía estaban allá, no mostraban señas de flaqueza o muerte, apenas estaban allá, lindas perfumadas.
Entonces ella pasaba de largo.
Hasta que un día, sin más ni menos, la flor murió. Ella llegó a casa ¡ y se llevó un susto ! Estaba completamente muerta, su raíz estaba reseca sus flores caídas y sus hojas amarillas. La joven lloró mucho, y contó a su
padre lo que había ocurrido.
Su padre entonces respondió: Yo ya me imaginaba que eso ocurriría, y no te puedo dar otra flor, porque no existe otra flor igual que esa, ella era única, al igual que tus hijos, tu marido y tu familia. Todos son bendiciones que el Señor te dio, pero tú tienes que aprender a regarlos,
podarlos y darles atención, pues igual que la flor, los sentimientos también mueren. Te acostumbraste a ver la flor siempre allí, siempre florida, siempre perfumada y te olvidaste de cuidarla.
¡Cuida a las personas que amas !
¿ Y tú ? ¿ Vas cuidando las bendiciones que Dios te ha dado?
Acuérdate siempre de la flor, pues las Bendiciones del Señor son como ella, Él nos da, pero nosotros tenemos que cuidar.Le di las gracias y colgué. Sabía lo que Sally quería decir.
Yo quiero ser puente, Señor.
Yo quiero ser puente, señor.
Puente de amor para unir a los hombres,
Tomado en: Reflexiones. Orgpara decirles que es una locura
dejarse separar por un río.
Yo quiero ser puente, Señor.
Para decirles a los hombres
como es bello servir, decirles a los de la izquierda las bellezas de la derecha, y llevar a los de la derecha a los de la izquierda.
Yo quiero ser puente, Señor.
Un puente muy grande de amistad
que pase sobre todos los ríos,
y establezca en el mundo una fraternidad.
viernes, enero 21, 2011
La Madre Teresa de Calcuta

Pregunté a la Madre Teresa en Calcuta: ¿cuándo descansa? y me dijo: Descanso en el amor. Le pregunté: ¿cuál es el lugar del hombre? y me dijo: Donde sus hermanos lo necesitan. Le dije: nunca la escuche hablar de política, y me dijo: Yo no puedo darme el lujo de la política, una sola vez me detuve 5 minutos a escuchar un político, y en esos 5 minutos se me murió un viejecito en Calcuta.
Cada vez que yo entraba a la casa de la Madre Teresa, sentía que Dios recién había salido.
Una señora, impresionada por verla bañar a un leproso, le dijo: yo no bañaría a un leproso ni por un millón de dólares, a lo que Teresa contestó: Yo tampoco porque a un leproso solo se lo puede bañar por amor.
Las tres pipas
Una vez un miembro de la tribu se presento furioso ante su jefe para informarle que estaba decidido a tomar venganza de un enemigo que lo había ofendido gravemente. ¡Quería ir inmediatamente y matarlo sin piedad!El jefe lo escuchó atentamente y luego le propuso que fuera a hacer lo que tenía pensado, pero antes de hacerlo llenara su pipa de tabaco y la fumara con calma al pie del árbol sagrado del pueblo. El hombre cargó su pipa y fue a sentarse bajo la copa del gran árbol.
Tardó una hora en terminar la pipa. Luego sacudió las cenizas y decidió volver a hablar con el jefe para decirle que lo había pensado mejor, que era excesivo matar a su enemigo pero que si le daría una paliza memorable para que nunca se olvidara de la ofensa.
Nuevamente el anciano lo escuchó y aprobó su decisión, pero le ordenó que ya que había cambiado de parecer, llenara otra vez la pipa y fuera a fumarla al mismo lugar. También esta vez el hombre cumplió su encargo y gastó media hora meditando.
Después regresó a donde estaba el cacique y le dijo que consideraba excesivo castigar físicamente a su enemigo, pero que iría a echarle en cara su mala acción y le haría pasar vergüenza delante de todos.
Como siempre, fue escuchado con bondad pero el anciano volvió a ordenarle que repitiera su meditación como lo había hecho las veces anteriores.
El hombre medio molesto pero ya mucho más sereno se dirigió al árbol centenario y allí sentado fue convirtiendo en humo, su tabaco y su bronca.
Cuando terminó, volvió al jefe y le dijo:
"Pensándolo mejor veo que la cosa no es para tanto. Iré donde me espera mi agresor para darle un abrazo. Así recuperaré un amigo que seguramente se arrepentirá de lo que ha hecho".
El jefe le regaló dos cargas de tabaco para que fueran a fumar juntos al pie del árbol, diciéndole:
"Eso es precisamente lo que tenía que pedirte, pero no podía decírtelo yo; era necesario darte tiempo para que lo descubrieras tu mismo".



